Javi Poves: “El futbolista sólo piensa en llenarse los bolsillos”

Son pocos los futbolistas que se hacen conocidos por sus ideas políticas. Son pocos, también, los que conocían al español Javi Poves antes de agosto. Por aquí no sabíamos mucho sobre cómo o dónde jugaba. A decir verdad, tampoco nos interesaba demasiado. Pero advertimos quién era por lo que opinó –y opina– sobre la industria de la pelota. “El fútbol profesional sólo es dinero y corrupción. Es capitalismo, y el capitalismo es muerte”, les vomitó a varios diarios de su país cuando la noticia de su retiro comenzaba a rodar por el mundo: con apenas 24 años, y asqueado de este “circo” deportivo, Poves se había despedido del Sporting de Gijón y de las canchas. “No podía jugar sin ser feliz. Mi vida está en otro lugar”, señala ahora, entusiasmado con un proyecto para construir una escuela en una zona pobre del sur de Senegal.

–Algunos de los manifestantes de Londres cuestionaron la cantidad de dinero que ganan los futbolistas en Inglaterra. ¿Estás de acuerdo?
–Pienso que no tiene nada que ver el dinero que se gane sino la capacidad de compromiso del futbolista. Mucha gente cree que una persona se compromete porque dona dinero o visita algún hospital. Es un error. La verdad es que los futbolistas dejan bastante que desear en ese sentido.

–¿Por qué?
–Porque el futbolista, en general, no se compromete. Si se comprometiese las cosas cambiarían en algo. Igualmente, yo no culpo sólo a los futbolistas, porque desde pequeños los educan para que no protesten, para que no se rebelen y sean corderitos bien pagados.

Poves y sus compañeros nunca se entendieron. Aunque se comunicaran en el mismo idioma, no había manera. Antes y después de cada entrenamiento, él les hablaba de energía geotérmica o de huertas orgánicas para lograr la autogestión. Además de mirarlo como a un loco, le contestaban con lo último que obligaba a comprar la dictadura de la moda.
–Vos te negaste a cobrar por transferencia bancaria y rechazaste un auto porque ya tenías uno. Debe haber sido difícil convivir en un ambiente donde casi siempre se hace apología de la ostentación y el lujo estéril, como dice Eduardo Galeano.
–Era muy complicado. En muchas ocasiones, cuando se hablaba de cosas como “mira el coche o mira el reloj que compré”, trataba de apartarme porque no me van esos temas. Tampoco salgo por las noches de copas porque me produce esa misma sensación, pero con el triste agregado de las botineras, como las llaman ustedes.

–¿Qué inquietudes tiene el jugador de fútbol actual?
–En España, el futbolista sólo piensa en llenarse los bolsillos, porque piensa que así estará más libre en el futuro, un groso error que la vida les enseñará algún día. No digo que todos sean tontos. Simplemente que la mentalidad que reina es la de acumular.

–Bueno, ésa es una de las predicas del capitalismo: la acumulación, la codicia. ¿Concebís al fútbol como un reflejo de eso?
–Sí, claro. Lo que pasa es que el fútbol está envuelto en un área diferente. El deporte de hoy en día es una competición salvaje, es la producción para crear plusvalía. Tiene todo lo peor del sistema, pero no se lo trata igual, o no se lo discute como a una empresa, porque el fútbol es la entrada de la pasión.

–¿Pero para cambiar eso no era mejor dar pelea desde adentro? Es decir, siendo futbolista y buscando diferenciarte del resto; no retirándose.
–No, porque los medios me transformarían e irían por mí. Además, yo no puedo jugar sin ser feliz. Por mucho que quieras no se puede. Al final te das cuenta que tu vida es otra, que está en otro lugar.

–¿Qué rol le atribuís a los medios de comunicación en el deporte?
–Creo que la prensa, tanto deportiva como general, tiene un cáncer muy profundo que está, en estos momentos, rozando la metástasis. En el caso del fútbol te das cuenta de que todo lo que muestran los medios no tiene nada que ver con lo que pasa en el juego, dentro del campo. La prensa está abocada a gilipolladas.

–Al diario La Vanguardia le dijiste que el valor que le da la prensa al futbolista es un problema.
–Sí, entre otros. El mundo del espectáculo lo tiene claro: “Creación de ídolos cueste lo que cueste”. Donde el ídolo, con sólo pestañear, cree dinero y fama. Me da mucho asco eso. Porque la educación de los niños se basa en ese mito de idolatría falsa.

–Luego de la repercusión de tu retiro, ¿recibiste alguna muestra de apoyo de parte de jugadores?
–Recibí de algunos entrenadores que también están hartos de todo esto. De jugadores no recibí casi nada. Fueron, sobre todo, personas que han entrenado en segunda división, o en segunda B. Ellos saben, como yo, que el fútbol se ha convertido en un circo de payasos y leones.

–¿Qué opinás de la huelga en la Liga española?
–La huelga viene precedida de años de parsimonia por parte del sindicato de jugadores, o mejor dicho de sus representantes. Yo fui muy duro con el presidente cuando lo conocí, pero le di un voto de confianza. Por ahora lo cumple porque está linchando por el dinero de muchos jugadores de inferiores y divisiones menores que no han cobrado ni un euro y que de esta manera no pueden sobrevivir. Todavía queda ver como se solucionará todo.

–¿Te interesaría participar en el sindicato de jugadores?
–Por ahora no, ni creo que en el futuro tampoco. No sé de qué modo, pero yo sé que he nacido para ayudar a todos, no a un colectivo como el de los futbolistas

–Entonces te interesaría gobernar o participar en política.
–No quiero pertenecer a ningún grupo. Ahora me centro en saber cada día más, para poder luchar contra el sistema de un modo eficiente. La política es corrupta porque ansían el poder para un fin perverso. El mundo tiene que acabarse tal y como lo entendemos. Si no, el futuro es oscuro. Gobernar hoy no es posible: los amos del dinero dictan y el político obedece.

–¿Pero no crees que existen matices? Europa –quedó claro en Grecia– parece subordinada al poder económico, es cierto, pero en América Latina existen experiencias contrarias.
–Bajo mi punto de vista, en Sudamérica pasa lo mismo que en todos los sitios. Los poderes ocultos que prostituyen cada día a Sudamérica son los mismos que hacen que Europa se hunda. Esa gentuza no mira de que país eres, sino cuánto te puede robar. El mundo está controlado de diferentes formas pero por las mismas manos. La Reserva Federal, el FMI, el Banco Central Europeo o el corrupto Grupo Inter-Alpha, dominado por la familia Rothschild, controlan todo.

–Hablando de dueños. Vos dijiste que los representantes son los verdaderos dueños del fútbol. ¿Cuál fue tu experiencia con ellos?
–La mía fue buena. Yo siempre tuve el mismo y nunca me ha engañado. Aunque sé que todos son de la misma calaña. Su trabajo se basa en el tráfico de influencias y el aprovechamiento del talento de otros.

–¿Qué vas a hacer en el cortoplazo, además de retomar la carrera de historia?
–Veremos dónde acabo. Tal vez por hablar me metan un tiro como a Kennedy. Ahora voy a Senegal, cerca de Guinea-Bissau, a crear una escuela para bebes y niños. Somos un grupo que no está financiado por nadie ni va por ninguna ONG. Hay un jovencito en el Sporting de Gijón que llegó en barcaza desde África y me ha presentado su proyecto. Ya lleva mucho tiempo buscando ayuda y no he podido decirle que no. Estoy muy ilusionado.

Por Agustín Colombo

Entrevista publicada en la revista Un caño, en agosto de 2011.

 

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